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Luz Nocturna
Trevor se frotó las sienes con las yemas de los dedos. EstarÃa condenado si alguna vez entendiera el sexo opuesto. No era como que lo hicieran fácil. âAlgunas respuestas serÃa bueno.â
-¿Cómo cuáles? -preguntó Kat.
âComo el lugar donde se esconde mi novia.â Hubo un ligero levantamiento de ceja mientras esperaba.
â¿Tu novia? ¿Reemplazaste a Envy tan rápido? âKat sonrió cuando la mirada fija de Trevor se convirtió en una mirada asesina. âOh, te refieres a Envyâ.
â¿Tú crees?â, replicó Trevor con sarcasmo.
âLo único que sé es que tu ex novia y mi hermano se fueron como de luna de mielâ. Kat se encogió de hombros sabiendo que estaba más cerca de la verdad de lo que Envy se imaginaba.
â¿CreÃa que estaba con Tabatha y Kriss?â Trevor sintió que su presión arterial se elevaba peligrosamente mientras se preguntaba si Chad habÃa mentido sobre eso.
Kat le sirvió rápidamente trago de Heat, con la esperanza de que pudiera dominar el enojo que ardÃa en sus ojos. âAsà es. Tabby y Kriss están con ellosâ. Ella deslizó la bebida delante de él agregando: âCortesÃa de la casa. â
Mirándolo mientras se bebÃa de golpe el trago, quedó un poco boquiabierta cuando notó que la luz que habÃa sobre ellos revelaba las lágrimas no derramadas que estaban acumulando en sus ojos.
Maldición, esto es una mierda. Ella se arrepintió de inmediato por haber sido tan imbécil con él. Deseaba que Quinn se hubiera sentido asà por ella. SerÃa bueno si él pudiera mostrar alguna emoción con respecto a ella o lo que ella habÃa sentido por él. Demonios, incluso podrÃa vivir con Quinn rechazándola, si tan sólo tuviera las agallas para decÃrselo a la cara.
Se acercó, colocó su mano suavemente en el hombro de Trevor y luego pensó en una manera de distraerlo y conseguirse un compañero de caza al mismo tiempo.
Kat sonrió cuando una idea empezó a formarse en su cabeza. Ãl la habÃa llamado jaguar la otra noche, asà que obviamente no habÃa mentido acerca de ser un investigador paranormal. Si lo que los muchachos querÃan era un ejército, lo menos que podÃa hacer era ayudar a reclutar... ¿cierto?
âAhora, si me disculpa, voy a convertirme en un buen blanco para los vampiros que han estado dejando cuerpos en nuestra puertaâ. Ella hizo el intento de alejarse de la barra pero Trevor agarró su muñeca tan rápido que ella ni siquiera vio en qué momento se habÃa movido. Ella simplemente arqueó una ceja hacia la mano que la sostenÃa. âA menos que me vayas a ayudar, tal vez sea mejor que me sueltesâ.
â¿Estás hablando en serio?â, preguntó Trevor.
Ãl también se habÃa inclinado hacia pensar que eran vampiros, por el mero hecho de que parecÃa que en este momento habÃa un auge en la natalidad de vampiros... oh, y el pequeño detalle de marcas de colmillo medio destruidas. La desventaja era que él no habÃa tenido que lidiar con vampiros antes... sólo durante el entrenamiento. Necesitaba una razón para quedarse hasta que Envy volviera a aparecer, asà que ¿por qué no quedarse con la hermana de la competencia?
Cuando Kat asintió y lentamente apartó la mano, Trevor sacudió la cabeza sabiendo que se arrepentirÃa. â¿Y tus hermanos van contigo?â
âOh, sà claro que van, pero en direcciones diferentesâ. Ella hizo un puchero. Parece que nadie querÃa formar un equipo con la chica.
Como para probar su punto, Steven y Nick decidieron bajar en ese momento y dirigirse a la puerta juntos. Nick le dio a Kat una dura mirada, esperando recibiera el mensaje de hacer lo que Warren le habÃa pedido que hiciera... quédese aquà donde esté a salvo. Se sintió un poco más tranquilo cuando ella le sonrió como si todo estuviera perdonado.
Volviendo la mirada hacia la puerta que conducÃa arriba, Kat asintió con la cabeza. âMira, los equipos de lucha de esta noche excepto por el número impar... o sea yo.â Dirigió a Trevor una gran sonrisa como si no le importara. âPero está bien, no me importa cazar por mi cuenta.â
Trevor sonrió y cruzó los brazos en la parte superior de la barra. Se inclinó hacia delante para indicarle a Kat que hiciera lo mismo y susurró dos palabras.
âSola noâ, dijo sacudiendo la cabeza.
Quinn y Warren se detuvieron cuando bajaron y entraron al club nocturno. Warren sabÃa que esta noche tenÃan más personal de la cuenta, por lo que bar estaba cubierto, pero eso no le impidió emitir un par de órdenes de última hora.
Mientras hacÃa eso, Quinn casi que clavaba un puñal a Trevor con su mirada. No habÃa despegado la vista del monitor, viendo cómo Trevor se acercó y agarró la muñeca de Kat... y el baile emocional que habÃa seguido a continuación. ¿Qué tan estrecha era la relación de Kat con este hombre? La forma en que estaban actuando, era como si compartieran algún secreto que el resto de ellos no podÃa oÃr, y eso crispó sus nervios.
â¿Quién es el hombre que está con Kat?â, preguntó Quinn cuando Warren terminó con su intercomunicador.
Warren se volvió a ver al ex novio de Envy. Pensó que Kat le estaba diciendo a Trevor que Envy ya no estaba disponible, lo cual era una buena idea, porque sin el bombón de Trevor en el bar, tal vez el investigador paranormal se irÃa a investigar a otro lugar.
âEso es sólo el masoquista local al que le gusta ser atacado por mujeres atractivas con pistolas eléctricas.â Warren se rió burlonamente de su propia broma. Cuando Quinn no sonrió, hizo que de repente extrañara el asociarse con Michael. Se preguntó si era demasiado tarde para cambiar de pareja, pero luego se quitó la idea de la cabeza. Quinn y Kane juntos serÃa un desastre en potencia.
Trevor sintió que alguien lo miraba y miró de reojo hacia la puerta. Apenas logró que la sorpresa no se notara en su cara cuando vio a Quinn Wilder con Warren Santos. Si no hubiera sospechado lo que hizo, Trevor creerÃa que los dos estaban involucrados en los asesinatos y estaban planeando su próximo paso. Pero esa lÃnea de pensamiento estaba reservada para los burros idiotas de la policÃa local.
â¿Qué hace aquà el dueño del Night Light?â, Preguntó Trevor volviéndose hacia Kat.
âTodos estamos tratando de arreglar el problema con los vampirosâ, dijo Kat mientras sus ojos se clavaban desafiantemente en los de Quinn. Oh cielos, parecÃa un poco desconcertado. Sólo para probar la teorÃa, ella se inclinó más cerca de Trevor como si estuviera susurrando cosas lindas en su oÃdo, â¿Tienes alguna arma que podamos usar para emparejar las cosas?â Ella guiñó un ojo sabiendo que acababa de ganar un socio para esa noche.
Trevor lo pensó por un momento, haciendo una lista mental de lo que tenÃa en su cajuela.
âSÃ, tengo algunas cosas en el autoâ, aceptó Trevor. âPuede que tengamos que regresar a mi casa para traer algunas otras cosas que tengo escondidas en mi caja fuerte.â
âPerfectoâ, pensó Kat para sà misma.
Mientras Warren y Quinn pasaban por delante de la barra, Warren se distrajo de nuevo con el intercomunicador que sonaba en su oÃdo. A Quinn no le importó el retraso. Le dio un momento para averiguar qué estaba pasando con la feliz pareja en el bar.
Kat vio que Quinn venÃa y se movió rápidamente para que Trevor no pudiera oÃr y Quinn no pudiera arruinar su plan.
Al tratar de alcanzar una botella, se dio la vuelta para encontrar a Quinn de pie entre ella y el bar.
â¿Puedo ayudarle, señor?â preguntó Kat con una ceja arqueada sarcásticamente. âSabes que no se permiten clientes detrás de la barra.â
Quinn dio un paso hacia ella a pesar de que ya estaba bastante cerca. Colocó una mano en el estante al lado de su brazo, dejándola atrapada donde estaba. Al ver sus ojos tratando de mirar por encima de su hombro al hombre con el que habÃa estado hablando... Quinn gruñó, âNo te distraigas esta noche Kat. Te estoy advirtiendo. El hecho de que no vengas con nosotros a cazar no significa que un vampiro no pueda entrar por la puerta de este bar.â
Kat suspiró sabiendo que ese era el truco más antiguo del libro. Hacer que alguien piense que es importante dándole un trabajo extra que sea seguro. âEstaré bienâ, le dijo mientras se agachaba para pasar bajo su brazo e irse hacia donde Trevor de nuevo. âY si necesito algo, ya tengo a alguien dispuesto a dármelo.â Esto lo dijo con una pizca de seducción en su voz. Era mentira, pero Quinn la habÃa hecho enojar.
Ella sonrió interiormente sabiendo que Quinn pensaba que querÃa decir sexualmente y Trevor pensó que querÃa decir en la caza de vampiros esta noche. Warren escogió ese momento para terminar y hacerle saber a Quinn que ya estaba listo para marcharse.
Quinn apretó sus labios mientras se acercó a Kat y se inclinó, casi rozando sus labios contra su oreja, âQue tengas una noche seguraâ. Ãl pudo ver, con cierta satisfacción, como a ella se le ponÃa la piel de gallina en todo su cuello y en su hombro.
Kat se agarró al borde de la barra cuando sintió que sus rodillas se debilitaron. Logró estabilizarse y saltó cuando oyó la voz de Michael justo detrás de ella.
âTen cuidado con la fuerza con que tiras de la cola de ese gato, amorâ, le recordó Michael, luego hizo señas con la cabeza a Trevor antes de ir a encontrarse con Kane en el techo.
Trevor frunció el ceño ante la mirada sobresaltada de Kat. â¿No era eso acaso un vampiro?
âNo, eso era un caballero y nos está ayudando a rastrear a los verdaderos monstruosâ, dijo Kat con seguridad mientras añadÃa silenciosamente, y él es el único que no hizo un alboroto de que yo saliera esta noche. âSin embargo, parece que nos estamos quedando atrás. ¿Estás listo para salir?â
*****
Kane caminaba de un lado a otro en el techo, fumando un cigarrillo y de vez en cuando sacudiendo sus brazos. Estaba empezando a sentirse ansioso esperando que Michael apareciera.
âJaguares y pumasâ gruñó. âSon peores que los gatos domésticos. Todos tienen que dominar a los demás. Prefiero unirme a los Coyotes que lidiar con estoâ.
Michael se acercó al borde de la azotea justo detrás de Kane, atrapándolo en medio su agitado discurso. Frunció el ceño cuando Kane se calló de inmediato y miró hacia un lado al darse cuenta de su presencia.
âMaldita sea Kane, ¿vamos a hablar de lo que te molesta o no?â, preguntó Michael mientras se acercaba a él.
âO noâ, respondió Kane.
âBienâ, Michael esperó sabiendo que Kane odiaba más la del silencio que discutir. Le encantaba cuando él tenÃa razón.
Kane caminó hacia el borde del edificio, alejándose de nuevo. HabÃa olvidado cómo Michael podÃa aparecerse frente a él de repente... hacÃa ya mucho tiempo que eso no pasaba. âRaven parecÃa un poco decepcionado porque faltaba parte de su ejército en el almacén... algunos de sus locos estaban desaparecidos. Supongo que los vampiros que se perdieron nuestra pequeña fiesta de la muerte probablemente necesitaban un lugar donde pasar el dÃa, asà que voy a revisarâ.
Michael no dijo una sola palabra cuando Kane volvió a caer desde techo y aterrizó en el pavimento abajo. Justo cuando se acercó al borde dispuesto a hacer lo mismo que Kane hizo, algo en el tejado al otro lado de la carretera llamó su atención.
Volviendo su mirada hacia allá, Michael vio por un instante una sombra que luego desapareció. Algo acerca de esa sombra le habÃa parecido familiar pero no podÃa saber qué exactamente.
¿Acaso Kane tenÃa un acosador o era él el blanco? Tratando de suprimir la sensación por el momento, miró hacia abajo y sonrió al caer.
Aunque ya no podÃa ver a Kane, y él conocÃa el camino al almacén, en lugar de seguir una ruta, siguió el impulso de su propia sangre dentro de las venas de Kane. Cuando llegó al almacén, pudo oÃr los gritos de los vampiros que Kane habÃa tomado por sorpresa.
Se detuvo en la puerta de la enorme sala y pudo ver en la oscuridad usando su súper visión. Kane ya tenÃa dos vampiros encima y varios más pensaron que la táctica de trabajar en equipo habÃa sido una gran idea. Al entrar, cerró la puerta tras de sà y empezó a avanzar cuando la voz de Kane resonó.
âDéjame manejar esto. Simplemente no permitas que ninguno se escapeâ, dijo Kane un poco sin aliento mientras torcÃa el cuello del vampiro que estaba tratando de despedazarle la garganta. Ãl se sacudió cuando unos colmillos se hundieron en su hombro, haciéndole perder su control sobre el primero.
Las dos cejas de Michael desaparecieron bajo su pelo, pero él se apoyó contra la puerta. âEstá bien, si estás seguroâ. Cruzó sus brazos sobre el pecho y se apoyó contra el metal.
âBueno... estoy aburridoâ, dijo después de un momento y miró hacia los desalmados vampiros que aún no estaban peleando. âSupongo que ninguno de ustedes me harÃa el honor de ir tras ellaâ.
Cuando Kane logró decapitar al primer vampiro, uno de ellos hizo exactamente lo que Michael habÃa sugerido, pero el brazo de Kane lo alcanzó y lo agarró por la chaqueta de cuero que llevaba puesta. âNo lo creoâ, gruñó mientras lo hacÃa entrar en la pelea.
â¿Acaso tu mami no te enseñó a compartir?â Michael sonrió mientras veÃa cómo estaban dándole una buena paliza a Kane. TenÃa la sensación de que Kane necesitaba el dolor para poderse sentir vivo en ese momento. No tenÃa ninguna duda de que Kane serÃa el último vampiro de pie y esa liberación de ira y violencia podrÃa incluso ayudar a su amigo a abrirse de nuevo... La terapia por excelencia.
âMi madre era una ladronaâ, respondió Kane, saltando y pateando con sus dos pies en el pecho a un vampiro que corrÃa decididamente hacia él. El vampiro voló y Kane aterrizó sobre su espalda. Ayudándose con la fuerza de sus piernas, se puso de pie de nuevo en un instante. âElla no creÃa en compartirâ.
âAmbos sabemos que tu madre no era una ladronaâ, dijo Michael. âEra una dama bien educada.â
Kane recibió un golpe en la cara y voló hacia atrás. Michael siguió el movimiento mientras Kane pasaba por delante de él y hacia el mismo montón de basura al que Kriss lo habÃa lanzado. Suspiró cuando notó que Kane se estaba convirtiendo en un maldito desastre. Kane se apresuró para ir de nuevo a pelear, destrozando a cuanto imbécil se le ponÃa enfrente.
â¿TodavÃa no necesitas ayuda?â, preguntó Michael entre el sonido de los huesos rompiéndose y pies chapoteando en charcos que crecÃan cada vez más. Ãl de hecho se rió cuando Kane empezó a murmurar uno de los hechizos de Syn, pero le dieron un puñetazo en la boca antes de que pudiera terminarlo.
âNoâ, gruñó Kane mientras escupÃa sangre en la cara del que lo habÃa golpeado tan fuerte que hasta habÃa visto estrellas. Agarrando un trozo de madera de una silla que habÃan roto durante la pelea, lo metió en la boca del vampiro con tanta fuerza que le salió por la nuca.
Michael hizo una mueca pero no interfirió. Observó atentamente, contando tres vampiros derribados y cuatro más por caer. Kane era un luchador temerario, más ahora que antes de que fuera enterrado vivo. Lo cual le recordó a Michael la única pregunta que aún no habÃa hecho: ¿cómo rompió Kane el hechizo vinculante sin la sangre de su alma gemela?
Menos de veinte minutos después, Kane se cayó sobre sus rodillas. Miró a través de la neblina roja de su visión hacia el sonido de aplausos que se acercaba. Se limpió la sangre de su boca e intentó levantarse del suelo. Se rió cuando no pudo hacerlo porque el suelo estaba resbaloso por tanta sangre.
âY el ganador recibe cien curitas y una buena noche de descanso en la casa de Michaelâ. Se agachó y puso su brazo alrededor de la cintura de Kane para ayudarlo a levantarse. Ambos se tambalearon un poco antes de que lograr equilibrarse de nuevo.
â¿Tienes una casa?â preguntó Kane con la esperanza de que si seguÃa hablando no se desmayarÃa antes de llegar allá. SabÃa dónde vivÃa Michael, pero no querÃa admitirlo porque eso sólo le recordarÃa a Michael que estaba molesto con él por haberse mantenido lejos. No estaba exactamente contento de haber hecho eso, pero habÃa sentido la necesidad de mantener la distancia.
âSÃ, ahora ya soy todo un adulto. Además, los ataúdes ya quedaron en el pasadoâ. Sintió vergüenza por dentro al darse cuenta de que Kane quizás no pensaba que la broma era muy graciosa. âEs un lugar enorme. SolÃa ser uno de esos museos de arte de estilo victoriano, hasta que renovaron este en Beverly Hills. Tal vez si te mudas conmigo, el lugar se sentirÃa más como un hogarâ.
âQuiero un cachorroâ, dijo Kane de la nada mientras se concentraba en poner un pie delante del otro, como rutina que normalmente te impide caer.
â¿Quieres un qué?â, preguntó Michael.
âSi nos mudamos juntos, entonces yo me otorgo el derecho de escoger un cachorroâ.
Michael tuvo que sonreÃrle a su viejo amigo. ParecÃa que el amor de Kane por los caninos no habÃa disminuido con los años.
CapÃtulo 3
âEntonces, ¿qué pasa con Micah?â, Nick le preguntó a Steven cuando se detuvieron en el estacionamiento al lado de la iglesia y se parquearon entre dos de los autobuses.
âMicah y Quinn empezaron su pelea habitual sobre quién ponÃa las reglas y Micah se fue para liberar un poco la tensiónâ. Steven contestó mientras salÃa del auto. TodavÃa pensaba que era gracioso que todos los jaguares condujeran... lo adivinaste... jaguares. âDemonios, se enseñaron el uno al otro cómo luchar, asà que tumbarse el uno al otro no es gran cosa.â
âEntonces, ¿por qué no ha vuelto?â, preguntó Nick.
âEsa es la gran pregunta, ¿no?â, suspiró Steven. âQuinn cree que Micah salió huyendo, pero yo sé que noâ.
â¿Qué te hace estar tan seguro?â, preguntó Nick con curiosidad.
âPorque Alicia sólo habÃa estado en casa un par de semanas antes de que él desapareciera. Micah habÃa estado contando los dÃas para cuando pudiera llevarla a casa. Incluso cuando Nathaniel estaba vivo, Micah fue como un padre para ella. Nunca se irÃa asà ahora que ella estaba al fin en casaâ. Se encogió de hombros y añadió: âO si hubiera decidido abandonar a la familia, entonces al menos se la hubiera llevado con élâ.
Nick asintió con la cabeza preguntándose si los vampiros eran los responsables de la desaparición de Micah. De ninguna manera eso sonaba bien, asà que por el bien de Micah, Nick esperaba que Micah solo hubiera perdido su paciencia y todavÃa la anduviera buscando. Le harÃa más preguntas a Alicia mañana.
Steven admiró la enorme iglesia con todas sus complejas esculturas y estatuas. El hecho de que parecÃa como si hubiera sido importada directamente de Roma hablaba del dinero que debÃan tener los pecaminosos humanos que adornaban su puerta. Los que eran extremadamente ricos, eran los que más pecaban, y por eso hacÃan de su religión todo un espectáculo.
La verdad es que este lugar era donde el alcalde de la ciudad venÃa a estrechar la mano e intercambiar dinero con la mafia todos los domingos justo después de la misa. Asà que la pregunta que se habÃa estado preguntando era... ¿por qué habÃa estado ahà aquella chica sola en medio de la noche?
La iglesia estaba prácticamente a oscuras, a excepción de un par de ventanas que todavÃa mostraban luz en el segundo piso. Por lo que recordaba, probablemente era el área de oficinas. Se preguntó si el sacerdote que habÃa dejado cuidadosamente en el armario en realidad vivÃa aquÃ. Era algo que nunca habÃa pensado asumir hasta ahora. Los católicos eran un grupo dedicado, él les reconocÃa eso.
Ya habÃa puesto al dÃa a Nick con lo que habÃa pasado la otra noche... bueno, al menos la mayor parte. De ninguna manera él le iba a resumir el incidente de la túnica del muchacho del coro. Sacudiendo la cabeza, Steven tiró de la puerta principal esperando que estuviera cerrada pero tristemente, se abrió.
âNo es muy inteligenteâ, Nick frunció el ceño mientras sacaba la navaja de su manga y se escabullÃa dentro. âUno pensarÃa que después de lo que pasó la otra noche, empezarÃan a cerrar las puertas con llaveâ.
âTal vez como dice el refrán... siempre está abiertoâ, Steven se encogió de hombros pero entró cautelosamente. âO tal vez el viejo sacerdote esté esperando compañÃaâ.
âRepito, no muy inteligenteâ, dijo bruscamente Nick, sabiendo que no eran las únicas criaturas paranormales dentro del edificio. âHuelo a los humanos arriba pero hay algo más aquà y dudo que haya venido para confesarseâ.
Voy a asegurarme de que el sacerdote esté a salvo. Si encuentras vampiros, sé inteligente y déjalos en paz hasta que pidamos refuerzos. Steven subió las escaleras dejando que Nick tomara su propia decisión.
Nick asintió y comenzó a buscar el sótano de la iglesia. Por lo general, entre más malos fueran los monstruos... más abajo les gustaba estar. No se molestó en esconderse mientras investigaba porque el enemigo podÃa ver en la oscuridad tan bien como él.
Al encontrar la puerta con la etiqueta de âsótanoâ, Nick la abrió y bajó rápidamente las escaleras. Arrugó la nariz por el olor frÃo y húmedo, y estornudó. Siempre habÃa odiado los sótanos.
Steven estaba haciendo lo mismo arriba, abriendo puertas y mirando mientras pasaba. Al ver la luz filtrarse bajo la puerta de la misma oficina de la otra noche, esta vez tocó primero. PodÃa percibir el olor más allá de la puerta y sabÃa que el viejo estaba solo.
â¿Eres tú, Jewel?â, gritó la vieja voz.
Steven retrocedió un paso cuando la puerta se abrió... y el sacerdote y él se encontraron cara a cara. El rostro amable del viejo y su expresión calma cambió lentamente, sus ojos y sus labios se abrieron. Steven extendió la mano sabiendo lo que vendrÃa a continuación, y no se sorprendió para nada cuando el sacerdote trató de cerrarle la puerta en la cara.
Empujando la puerta, Steven entró en la habitación dejando que el peso del anciano cerrase la puerta de nuevo detrás de él. Girando rápidamente, agarró el arma que ya veÃa venir y lo arrojó a través de la habitación un poco enfadado. âSe lo dije la última vez, no soy un vampiroâ.
âMe desperté en el armarioâ, le recordó el sacerdote mientras se apoyaba en su escritorio. Steven suspiró mientras observaba cómo las manos del anciano rebuscaban en el escritorio, obviamente tratando de encontrar otra arma. Arqueó una ceja al ver que sus dedos se envolvÃan alrededor de una grapadora grande.
âNo quiero hacerle dañoâ, dijo Steven. âPero si no suelta esa grapadora, volverá a despertar en ese armarioâ. Asintió agradecido cuando el hombre la soltó lentamente y se quedó de pie, totalmente erguido, lo que dejó a plena vista que le faltaba mucho para alcanzar la altura de Steven.
âTengo la sensación de que no has venido a confesarteâ. TodavÃa se podÃa oÃr el miedo en la voz del anciano.
âOh padre, sé que he pecadoâ, Steven sonrió, pero al ver que la broma no fue bien recibida, agarró una silla y la giró, dándose cuenta de que el pobre hombre se estremeció ante el rápido movimiento. Se abstuvo de rodar los ojos y se sentó a horcajadas sobre la silla, apoyando los brazos en el respaldar. â¿No cuenta que soy parte de la razón por la que todavÃa está vivo? Si no lo hubiera sacado del camino, ya no estarÃa del lado de los ángelesâ.
â¿Cómo...?â el sacerdote de repente se veÃa más viejo mientras caminaba detrás de su escritorio y se sentaba de golpe. âCuando desperté, bajé y encontré a desconocidos limpiando. El desastre... Me quedé escondido. Fueron tan rápidos y silenciosos. ¿Tú podrÃas hacer todo eso?â
â¿Me creerÃa si le dijera que tenÃamos un ángel de nuestro lado?â Cuando el hombre levantó su barbilla y le dirigió una dura mirada, Steven continuó: âMi amigo y yo estamos aquà para asegurarnos de que la iglesia está limpia todavÃaâ.