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Cómo elegí entre un vampiro y un hombre lobo

Джулс Хониг
Cómo elegí entre un vampiro y un hombre lobo
CÓMO ELEGÍ ENTRE UN VAMPIRO Y UN HOMBRE LOBO
Capítulo 1: Nueva vida en Bellerose
Vocabulario
la mudanza — переезд
el pantano — болото
el ciprés — кипарис
la maleta — чемодан
el campus — кампус
instalarse — обустроиться
el calor — жара
húmedo/a — влажный
la vecina — соседка
el apartamento — квартира
extrañar — скучать
tranquilo/a — спокойный
el barrio — район
mudarse — переезжать
empezar de nuevo — начать заново
Lucía Reyes llega a Bellerose en autobús. Bellerose es un pueblo pequeño de Luisiana, cerca de Nueva Orleans. El pueblo está en medio de un pantano grande, con muchos árboles de ciprés y mucha agua tranquila. Lucía viene de Texas. Ella tiene veinte años y estudia en la universidad de Bellerose.
Lucía lleva dos maletas. Hace mucho calor y el aire es muy húmedo. Ella piensa: “Este lugar es muy diferente a mi ciudad.”
Lucía necesita empezar de nuevo. Su vida en Texas no era fácil. Sus padres se divorciaron el año pasado, y ella quiere estar lejos de los problemas de su familia. La universidad de Bellerose le ofrece una beca, y ella decide aceptar.
Su nuevo apartamento está cerca del campus. Es pequeño, pero bonito. Tiene una ventana grande que mira hacia el pantano. Lucía ve los árboles de ciprés desde su cama, con el agua oscura entre ellos.
—Bienvenida a Bellerose —dice una mujer joven, su vecina.
—Gracias —responde Lucía—. Me llamo Lucía.
—Yo soy Marie. Vivo en el apartamento de al lado.
—Es un placer conocerte, Marie.
—¿Vienes de lejos?
—Sí, de Texas. Vine para estudiar en la universidad.
—Bellerose es un pueblo pequeño, pero interesante —dice Marie, con una sonrisa—. Aquí pasan cosas extrañas a veces.
—¿Qué tipo de cosas?
—Historias viejas, del pantano. La gente cuenta leyendas sobre criaturas que viven allí. Pero no te preocupes, son solo historias para asustar a los niños.
Lucía sonríe, pero siente curiosidad. Le gustan las historias de misterio. Siempre le gustaron, desde que era pequeña.
Los primeros días en Bellerose son tranquilos. Lucía va a la universidad, conoce el pueblo, y visita el mercado local. El pueblo tiene calles pequeñas, casas de colores, y muchos árboles. Cerca del centro hay un río, y en el río hay barcos pequeños.
Una tarde, Lucía camina por el centro del pueblo. Ve un café pequeño, con mesas afuera. El café se llama “El Rincón del Pantano”. Decide entrar para tomar un café.
Dentro del café hay pocas personas. La música es suave. Lucía se sienta cerca de la ventana y pide un café con leche.
Mientras espera su café, observa a las personas del lugar. Ve a un chico joven, sentado solo en una mesa cerca de la puerta. El chico tiene el pelo oscuro y los ojos verdes. Parece nervioso, mira hacia la puerta constantemente.
Lucía no sabe todavía, pero ese chico va a cambiar su vida completamente.
—Aquí tienes tu café —dice la camarera.
—Gracias —responde Lucía.
Ella toma su café despacio, mirando por la ventana. El pueblo de Bellerose parece tranquilo, pero Lucía siente que hay algo más, algo escondido bajo la superficie normal de la vida diaria.
Esa noche, en su apartamento nuevo, Lucía escribe en su diario: “Hoy empezó mi nueva vida. Bellerose es diferente, extraño, pero me gusta. Siento que aquí va a pasar algo importante.”
Ella no sabe cuánta razón tiene. En los próximos meses, Lucía va a conocer a dos hombres muy diferentes. Uno de ellos guarda un secreto de siglos. El otro lucha cada noche contra una fuerza que no puede controlar completamente. Y ella, sin saberlo, va a estar en el centro de un mundo secreto que existe justo debajo de las calles tranquilas de Bellerose.
Lucía cierra su diario y mira por la ventana. La luna está llena esta noche, grande y brillante sobre el pantano. En el bosque, algo se mueve entre los árboles. Pero Lucía ya está dormida, sin saber que su nueva vida está a punto de comenzar de verdad.
Capítulo 2: La ciudad de los pantanos
Vocabulario
el pantano — болото
la leyenda — легенда
el misterio — тайна
la niebla — туман
el cocodrilo — крокодил
el barco — лодка
navegar — плавать (на лодке)
profundo/a — глубокий
oscuro/a — тёмный
el guía — гид
explorar — исследовать
curioso/a — любопытный
el rumor — слух
antiguo/a — древний, старый
escuchar — слушать
Bellerose tiene una historia larga. El pueblo existe desde hace más de doscientos años. Los primeros habitantes fueron familias francesas que llegaron a Luisiana. Ellos construyeron casas cerca del pantano y vivieron de la pesca y de la agricultura.
Lucía aprende esta historia en su primera clase de historia local. La profesora, la señora Dubois, habla con pasión sobre el pasado del pueblo.
—Bellerose significa “bella rosa” en francés —explica la profesora—. Pero el pueblo también tiene un lado oscuro. Durante muchos años, la gente contó historias sobre criaturas extrañas que viven en el pantano.
—¿Qué tipo de criaturas? —pregunta un estudiante.
—Historias sobre hombres que se transforman en lobos durante la luna llena. Historias sobre personas que no envejecen nunca y que solo salen de noche. Son solo leyendas, por supuesto, pero muy populares en esta región.
Lucía escucha con mucho interés. Después de clase, decide explorar el pantano un poco. Encuentra un tour en barco que sale cada tarde desde el río.
—Bienvenida al tour del pantano —dice el guía, un hombre mayor llamado Henry—. Aquí vas a ver cocodrilos, pájaros, y mucha naturaleza bonita.
El barco navega despacio por el agua oscura. Los árboles de ciprés forman un túnel verde sobre el agua. Hay musgo español que cuelga de las ramas, como cortinas grises.
—¿Es verdad que hay leyendas sobre este pantano? —pregunta Lucía.
—Ah, sí —responde Henry, con una sonrisa—. Mi abuelo me contaba historias sobre hombres lobo que viven en la parte más profunda del pantano. También hablaba de una familia antigua, los Duval, que vive en una casa grande cerca del agua desde hace generaciones. Dicen que nunca envejecen.
—¿Los Duval? ¿Todavía viven aquí?
—Sí, en una mansión vieja, al otro lado del pantano. Casi nadie los ve durante el día.
Lucía siente curiosidad inmediata. Anota el nombre “Duval” en su teléfono, pensando en investigar más tarde.
El tour continúa por dos horas. Lucía ve varios cocodrilos descansando en la orilla, pájaros de colores, y árboles muy viejos. El pantano es hermoso, pero también un poco misterioso, con su niebla que aparece cuando el sol empieza a bajar.
Al final del tour, mientras camina de vuelta a su apartamento, Lucía pasa cerca del café donde vio al chico misterioso el primer día. Esta vez, el chico está afuera, sentado en un banco, mirando hacia el cielo.
—Hola —dice Lucía, sin pensarlo mucho.
El chico la mira, sorprendido.
—Hola —responde él—. ¿Te conozco?
—No, creo que no. Te vi en el café hace unos días. Me llamo Lucía.
—Yo soy Nathan.
—¿Vives aquí en Bellerose?
—Sí, toda mi vida. Bueno… casi toda mi vida.
Nathan parece nervioso otra vez, como en el café. Sus manos tiemblan un poco.
—¿Estás bien? —pregunta Lucía.
—Sí, sí. Solo… tengo mucho estrés estos días. Cosas de la universidad.
—Entiendo. Yo soy nueva aquí, estudio en la misma universidad.
—¿En serio? Qué coincidencia.
Hablan durante unos minutos más, sobre clases, sobre el pueblo, sobre cosas simples. Lucía siente que Nathan es simpático, pero también nota algo extraño en él. Sus ojos cambian de color a veces, de verde a un amarillo dorado, especialmente cuando mira hacia la luna que ya empieza a aparecer en el cielo de la tarde.
—Tengo que irme —dice Nathan de repente—. Fue un placer conocerte, Lucía.
—Igualmente, Nathan.
Nathan camina rápido hacia el bosque, casi corriendo. Lucía lo observa, confundida. “Qué chico tan extraño”, piensa. Pero también piensa en sus ojos, en su sonrisa nerviosa, y siente que quiere conocerlo mejor.
Esa noche, la luna está casi llena. En el bosque cerca del pantano, Nathan respira con dificultad, sintiendo que su cuerpo cambia poco a poco. Todavía no controla completamente su transformación. Solo han pasado tres meses desde la noche en que todo cambió para él.
Capítulo 3: El chico del bar
Vocabulario
el bar — бар
la música en vivo — живая музыка
bailar — танцевать
invitar — приглашать
nervioso/a — нервный
la mesa — стол
pedir una bebida — заказать напиток
el amigo — друг
presentar — представлять (кого-то)
sonreír — улыбаться
el grupo — группа
divertirse — веселиться
conversar — беседовать
el número de teléfono — номер телефона
quedar (con alguien) — договориться о встрече
El viernes por la noche, Marie invita a Lucía a un bar del pueblo. El bar se llama “La Luna Llena” y tiene música en vivo los fines de semana.
—Vas a conocer a más gente aquí —dice Marie, mientras caminan hacia el bar—. Todos mis amigos van a este lugar.
El bar está lleno de gente. Hay una banda que toca música de jazz, típica de Luisiana. Las luces son de colores suaves, y el ambiente es alegre.
—¡Marie! —grita un chico desde una mesa—. ¡Ven aquí!
Marie y Lucía caminan hacia la mesa. Ahí hay varios amigos de Marie, y para sorpresa de Lucía, también está Nathan.
—Nathan, ¡qué sorpresa verte aquí! —dice Lucía.
—Lucía, hola de nuevo —responde Nathan, con una sonrisa más relajada que la última vez—. No sabía que conocías a Marie.
—Es mi vecina.
—Qué pequeño es este pueblo.
Marie presenta a Lucía a los otros amigos: Jake, Sophie, y Diego. Todos son estudiantes de la universidad. El grupo conversa fácilmente, y Lucía se siente cómoda rápidamente.
—Entonces, Lucía, ¿de dónde eres? —pregunta Sophie.
—De Texas. Vine a Bellerose para estudiar literatura.
—¡Qué interesante! ¿Y qué piensas del pueblo hasta ahora?
—Me gusta mucho. Es diferente, pero bonito. Y un poco misterioso, también.
—Ah, ¿ya escuchaste las leyendas del pantano? —pregunta Jake, riendo.
—Sí, un poco. El guía del tour de barcos me contó algunas historias.
—Este pueblo tiene demasiadas historias —dice Nathan, y por un momento su expresión se vuelve seria.
—¿Tú crees en esas historias, Nathan? —pregunta Lucía.
Nathan la mira directamente a los ojos por unos segundos.
—Creo que el mundo tiene más misterios de los que la gente normalmente piensa —responde él, finalmente.
La conversación cambia de tema, pero Lucía no olvida esas palabras. Durante la noche, ella y Nathan hablan mucho, sobre música, sobre libros, sobre sus planes futuros. Nathan estudia biología en la universidad, y quiere trabajar con animales del pantano en el futuro.
—Me encantan los animales —dice Nathan—. Especialmente los lobos. Son animales muy especiales.
—¿Hay lobos en el pantano?
—No muchos, pero sí, algunos. Son animales leales, inteligentes. La gente los entiende mal, piensa que son peligrosos, pero en realidad solo quieren proteger a su familia.
Lucía nota algo especial en la forma en que Nathan habla de los lobos, casi como si hablara de sí mismo. Pero no dice nada, solo escucha con atención.
Más tarde en la noche, la banda toca una canción lenta, y algunas parejas empiezan a bailar.
—¿Quieres bailar? —pregunta Nathan, un poco nervioso.
—Me encantaría —responde Lucía, sonriendo.
Bailan juntos, cerca pero no demasiado cerca. Nathan es un poco torpe al principio, pero después de un momento, encuentra el ritmo. Lucía siente una conexión extraña con él, algo que no puede explicar completamente.
—Gracias por esta noche —dice Lucía, cuando la canción termina.
—Gracias a ti por venir. Me alegra mucho conocerte, Lucía.
—¿Podemos quedar otro día? Me gustaría conocerte mejor.
—Claro que sí. ¿Qué te parece si te muestro el pantano de día? Es muy diferente a la versión turística del tour en barco.
—Me encantaría.
Intercambian números de teléfono, y Lucía siente una emoción que hace tiempo no sentía. Cuando finalmente vuelve a casa esa noche, no puede dejar de pensar en Nathan, en sus ojos verdes, en su sonrisa un poco tímida.
Pero muy pronto, otra persona va a entrar en su vida, alguien completamente diferente a Nathan, alguien que también va a capturar su atención de una manera que ella no espera.
Capítulo 4: El vecino misterioso
Vocabulario
la mansión — особняк
el jardín — сад
elegante — элегантный
pálido/a — бледный
educado/a — вежливый
el vestido — платье
observar — наблюдать
acercarse — приближаться
formal — формальный
presentarse — представиться
impresionante — впечатляющий
distante — отдалённый, дистанцированный
la puerta de hierro — железные ворота
solitario/a — одинокий
el silencio — тишина
Un sábado, Lucía decide caminar sola por el pantano, cerca de su apartamento. Quiere tomar fotos para su clase de literatura, porque necesita escribir una descripción de un lugar interesante.
Camina por un sendero pequeño, entre árboles altos y agua tranquila. Después de veinte minutos, encuentra algo sorprendente: una mansión grande y antigua, al otro lado de un puente de madera. La casa tiene un jardín enorme, un poco abandonado, con flores que crecen libremente entre plantas silvestres.
“Debe ser la casa de los Duval”, piensa Lucía, recordando las palabras del guía Henry.
La mansión es hermosa, pero también un poco triste. Las ventanas están cerradas con cortinas oscuras. No hay ninguna luz encendida, aunque el cielo ya empieza a oscurecerse.
Lucía saca su teléfono para tomar una foto. En ese momento, escucha una voz detrás de ella.
—Es peligroso caminar sola por aquí, especialmente cuando empieza a anochecer.
Lucía se da vuelta, sorprendida. Un hombre alto está de pie cerca de ella. Tiene el pelo negro, ojos azules muy intensos, y la piel muy pálida. Viste ropa elegante, casi formal para un simple paseo por el pantano.
—Perdón, no quería molestar —dice Lucía—. Solo estaba tomando fotos para una clase.
—No hay problema. Pero el pantano puede ser peligroso de noche. Hay animales, y también es fácil perderse.
—Gracias por el consejo. ¿Usted vive aquí?
—Sí. Me llamo Sebastian Duval.
—Duval… ¡Es la familia de la que hablan las leyendas!
Sebastian sonríe, un poco divertido.
—Las leyendas siempre exageran la realidad. Mi familia solo vive aquí desde hace mucho tiempo, nada más.
—Yo soy Lucía. Soy nueva en Bellerose, estudio en la universidad.
—Es un placer conocerte, Lucía. Pero de verdad, deberías regresar a tu casa antes de que sea completamente de noche.
—¿Puedo hacerle una pregunta?
—Por supuesto.
—¿Por qué su casa está siempre cerrada? Nunca veo luces encendidas.
Sebastian la mira por un momento, como si pensara en la mejor respuesta.
—Prefiero mi privacidad. Y la luz del día no me gusta mucho, para ser sincero.
—Qué curioso. Como un vampiro de las películas —dice Lucía, riendo un poco.
—Algo así —responde Sebastian, sin reír.
Su expresión es seria, distante. Lucía siente un poco de miedo, pero también mucha curiosidad. Hay algo en Sebastian que la atrae, algo misterioso y elegante al mismo tiempo.
—Bueno, creo que debo irme —dice ella finalmente—. Gracias por el consejo, señor Duval.
—Puedes llamarme Sebastian. Y ten cuidado en tu camino de regreso.
—Lo tendré. Adiós, Sebastian.
—Adiós, Lucía.
Lucía camina de vuelta hacia su apartamento, pensando en aquel encuentro extraño. Sebastian es diferente a cualquier persona que ha conocido antes. Su forma de hablar, tan educada y antigua, no parece normal para alguien joven. Y su piel tan pálida, sus ojos tan intensos…
“Definitivamente hay algo extraño en esa familia”, piensa Lucía, mientras el sol se pone completamente detrás de los árboles del pantano.
Ella no sabe que Sebastian la observa desde la distancia, asegurándose de que llegue segura a su casa. Han pasado muchos años desde la última vez que sintió curiosidad genuina por un humano. Y esta chica nueva, con su curiosidad natural y su valentía para explorar sola el pantano, ha capturado su atención de una manera que él no esperaba.
Esa noche, en su apartamento, Lucía escribe en su diario: “Hoy conocí a dos personas muy diferentes. Nathan, con sus ojos verdes y su sonrisa nerviosa. Y Sebastian, misterioso y elegante como un personaje de novela. No sé por qué, pero siento que mi vida en Bellerose se está volviendo mucho más interesante de lo que esperaba.”
Capítulo 5: Dos hombres, un secreto
Vocabulario
comparar — сравнивать
diferente — другой, отличающийся
confundido/a — сбитый с толку
el sentimiento — чувство
decidir — решать
las emociones — эмоции
pensar en — думать о
la clase de literatura — урок литературы
escribir — писать
el ensayo — эссе
entregar — сдавать (задание)
el profesor — преподаватель
calificar — оценивать
complicado/a — сложный
el corazón — сердце
Los días siguientes, Lucía piensa mucho en Nathan y en Sebastian. Son dos hombres muy diferentes. Nathan es simpático, un poco tímido, con una energía joven y natural. Sebastian es elegante, misterioso, con una manera de hablar que parece de otra época.
Lucía no entiende por qué, pero siente una conexión especial con los dos. Es confuso, porque nunca antes sintió algo así por dos personas al mismo tiempo.
En su clase de literatura, el profesor Martin pide un ensayo sobre “el misterio en la literatura gótica”. Lucía decide escribir sobre las leyendas de Bellerose, sin mencionar sus encuentros personales, por supuesto.
—Este es un buen tema —dice el profesor Martin, después de leer su borrador—. Las leyendas locales son ricas en simbolismo. ¿Sabías que Bellerose tiene una de las tradiciones de leyendas más antiguas de Luisiana?
—No lo sabía completamente, profesor.
—Hay historias sobre criaturas que viven entre nosotros, sin que la gente normal lo sepa. Algunos dicen que son solo cuentos, pero otros creen firmemente en ellas.
—¿Usted qué piensa, profesor?
El profesor Martin sonríe de una manera extraña.
—Creo que el mundo tiene muchos secretos, señorita Reyes. Más de los que imaginamos.
Después de clase, Lucía recibe un mensaje de Nathan: “¿Quieres ver el pantano conmigo mañana? Te prometo que es mejor que el tour turístico.”
Ella responde que sí, sintiendo emoción.
Esa misma tarde, mientras camina hacia su apartamento, ve a Sebastian caminando por la calle principal, algo inusual porque normalmente solo lo ve cerca de su mansión.
—Sebastian, hola —dice ella, sorprendida.
—Lucía. Qué coincidencia encontrarte aquí.
—¿Vienes al centro del pueblo a menudo?
—No mucho, para ser sincero. Prefiero la tranquilidad de mi casa. Pero hoy necesitaba resolver algunos asuntos.
—¿Puedo invitarte un café? Hay una cafetería muy buena cerca de aquí.
Sebastian duda por un momento.
—Está bien. Pero solo un café rápido, no puedo quedarme mucho tiempo.
Caminan juntos hasta la cafetería. Sebastian pide un té, pero casi no lo toca durante toda la conversación. Lucía nota este detalle, pero no dice nada todavía.
—Cuéntame sobre ti, Sebastian. ¿Qué te gusta hacer?
—Me gusta leer, principalmente. Tengo una biblioteca grande en mi casa, con libros de muchas épocas diferentes.
—¿Qué tipo de libros?
—Historia, filosofía, poesía. Me interesa entender cómo cambia el mundo con el tiempo.
—Hablas como una persona mucho mayor que tú —dice Lucía, riendo un poco.
—Quizás soy mayor de lo que parezco —responde Sebastian, con una sonrisa misteriosa.
Hablan durante una hora, sobre libros, sobre el pueblo, sobre la vida en general. Lucía siente que la conversación con Sebastian es diferente a la conversación con Nathan. Con Nathan, todo es fácil, natural, divertido. Con Sebastian, todo es profundo, interesante, un poco intenso.
—Debo irme —dice Sebastian finalmente, mirando hacia la ventana donde el sol empieza a bajar—. Gracias por el café, Lucía.
—Fue un placer, Sebastian. ¿Podemos hacerlo otra vez?
—Me gustaría eso.
Cuando Sebastian se va, Lucía se queda pensando en la conversación. Dos hombres, dos personalidades completamente diferentes, y ella no sabe qué sentir exactamente. Su corazón está confundido, dividido entre dos direcciones diferentes.
“Esto es complicado”, piensa, mientras camina de vuelta a casa. “Pero también es emocionante. Nunca había sentido algo así antes.”
Ella no sabe todavía que tanto Nathan como Sebastian guardan secretos enormes, secretos que van a cambiar completamente su comprensión del mundo. Y no sabe que, sin quererlo, se ha convertido en el centro de una historia mucho más grande y peligrosa de lo que imagina.
Capítulo 6: Un paseo por el pantano de verdad
Vocabulario
la canoa — каноэ
remar — грести
el pájaro — птица
la rana — лягушка
escuchar sonidos — слышать звуки
tranquilo/a — спокойный
el reflejo — отражение
el musgo — мох
relajarse — расслабляться
la naturaleza — природа
respirar — дышать
el paisaje — пейзаж
cerca de — рядом с
lejos de — далеко от
disfrutar — наслаждаться
Al día siguiente, Nathan lleva a Lucía a un lugar especial del pantano, lejos de las rutas turísticas. Tienen una canoa pequeña, y Nathan rema con facilidad, como si conociera cada rincón del agua.
—Este lugar es mi favorito —dice Nathan, mientras avanzan entre árboles altos—. Vengo aquí desde niño.
—Es increíblemente hermoso —responde Lucía, mirando el paisaje con asombro.
El agua está tranquila, casi como un espejo. Los árboles de ciprés se reflejan perfectamente en la superficie. Se escuchan pájaros cantando, y ranas que hacen sonidos desde las orillas.
—Mi abuelo me enseñó a remar aquí —continúa Nathan—. Él conocía todas las historias del pantano, todos los secretos.
—¿Qué tipo de secretos?
—Cosas sobre la naturaleza, sobre los animales. Decía que el pantano tiene su propia magia, si sabes cómo escucharla.
Lucía sonríe, disfrutando de la tranquilidad del momento. Se siente relajada con Nathan, cómoda de una manera natural.
—Nathan, puedo preguntarte algo personal?
—Claro, dime.
—A veces pareces nervioso, o distraído. Como si algo te preocupara. ¿Está todo bien?
Nathan deja de remar por un momento, mirando el agua.
—Tengo algunos problemas personales, es verdad. Cosas complicadas de explicar.
—No necesitas contarme si no quieres.
—Gracias, Lucía. Aprecio eso. Algún día, quizás, podré explicarte todo. Pero ahora mismo, no es el momento correcto.
—Entiendo. Todos tenemos secretos, supongo.
Nathan la mira con una expresión de sorpresa y gratitud.
—Eres una persona muy comprensiva, ¿sabes?
—Intento serlo.
Continúan navegando durante otra hora, hablando de temas más ligeros: música, películas, sus familias. Nathan cuenta que sus padres viven en Bellerose desde generaciones, que su familia siempre tuvo una conexión especial con el pantano.
—Mi familia dice que somos “guardianes” del pantano —explica Nathan, riendo un poco—. Es una tradición familiar antigua, aunque no siempre la entiendo completamente.
—Suena interesante. ¿Guardianes de qué?
—De el equilibrio natural, supongo. De proteger este lugar.
Lucía siente que hay más información detrás de esas palabras, pero no insiste. Disfruta simplemente del momento, del paisaje, de la compañía de Nathan.
Cuando el sol empieza a bajar, Nathan rema de vuelta hacia el punto de partida.
—Gracias por este día, Nathan. Fue realmente especial.
—Gracias a ti por venir. Me gusta mucho tu compañía, Lucía.
—A mí también me gusta la tuya.

